miércoles, 19 de noviembre de 2008

TIEMPOS MODERNOS

Tiempos Modernos es un largometraje de 1936 dirigido, escrito y protagonizado por el célebre actor Charles Chaplin. La película constituye un retrato de las condiciones desesperadas de empleo que la clase obrera tuvo que soportar en la época de la Gran depresión, condiciones promovidas, en la visión dada por la película, por la eficiencia de la industrialización y la producción en cadena. En la película también intervienen Paulette Goddard, Henry Bergman, Stanley Sandford y Chester Conklin. La película muestra escenas de corte futurista de la factoría en la que trabaja Charlot que podrían haber sido influenciadas por el film Metrópolis de Fritz Lang.
Tiempos modernos fue un filme a caballo entre el cine mudo y sonoro. Se incluyeron algunos efectos sonoros en la película, como música, cantantes y voces provenientes de radios y altavoces así como la sonorización de la actividad de las máquinas. Al final del film puede escucharse brevemente la voz de Charles Chaplin, que canta una versión de la canción de Léo Daniderff, Je cherche après Titine, pero con una letra sin sentido, conocida como "Charabia", cuyos sonidos tratan de asemejarse a una mezcla de francés e italiano, con alguna palabra reconocible en inglés.
Considerado como un ejemplo de filme de crítica social, el mismo Chaplin negó la relevancia que muchos han querido darle a su trabajo en este largometraje.
Síntesis del trama
Charlot trabaja en una fábrica apretando tornillos en una cinta sin fin. Un día tiene un ataque nervioso producto del estres de su trabajo, comienza a apretar narices en vez de tornillos y termina creando el caos antes de que puedan reducirle (y echarle a la calle, claro). Una vez recuperado, es encarcelado acusado injustamente de encabezar unos tumultos callejeros. Tras su estancia en prisión, se encuentra con que la vida en la calle es bastante difícil. Entonces, intenta que lo vuelvan a encerrar echándose la culpa de un robo de un trozo de pan cometido por una huérfana que tenía mucha hambre. Los dos acaban buscándose la vida juntos. El vagabundo vuelve a trabajar en la fábrica como ayudante de mecánico. Pero la fábrica cierra a causa de una huelga y de nuevo el protagonista es detenido acusado injustamente de haber atacado a un policía durante unos disturbios. Al salir de la carcel, se encuentra con que la huérfana ha encontrado trabajo en un café en el que los camareros cantan y le promete buscarle trabajo también a él. El vagabundo es un camarero malísimo pero, al mismo tiempo, divierte mucho a los clientes, así que parece que han encontrado un empleo estable. Pero llegan los encargados del orfanato e intentan llevarse a la chica. Los dos consiguen escapar. En la secuencia final, ambos caminan por un camino desolado. La chica comienza a llorar, pero el vagabundo la anima a no perder la esperanza y la sonrisa. Se alejan juntos hacia el horizonte.

DURANTE LA CLASE DEL MARTES 18 DE NOVIEMBRE

El trabajo que se ha realizado en clase me ha gustado mucho puesto que hemos participados todos en analizar la película. Cada grupo se encargaba de analizar ciertas imagenes, el nuestro nos toco verificar que tipos de organizaciones aparecían en la película y dentro de dichas organizaciones analizar la jerarquía de cada organización. Todo la información que hemos apartado se encuentra recogida en un power point realizado por toda la clase.


PAULINE GODDARD

Pauline Marion Goddard Levy conocida como Paulette Goddard (Long Island, Nueva York (Estados Unidos); 3 de junio de 1911 - Ronco, (Suiza); 23 de abril de 1990), actriz estadounidense de cine mudo y sonoro.
Comenzó su carrera profesional como modelo publicitario y, después, como integrante de la compañía musical Ziegfeld Follies de Florenz Ziegfeld. Tras casarse con un millonario llamado Edgar James, se trasladó a vivir a Hollywood. A principios de los 30 participó en papeles secundarios en obras como Las calles de la ciudad (1931) de Rouben Mamoulian con Gary Cooper y Sylvia Sidney, o Torero a la fuerza (The Kid from Spain, 1932) de Leo McCarey junto a Eddie Cantor.
En 1936 rodó, junto a Charlie Chaplin, Tiempos modernos (Modern Times, 1936), la última película en la que aparece Charlot como personaje. Tras el rodaje de la película se casaron en una ceremonia secreta. Cuatro años después volvieron a rodar juntos un nuevo film, El gran dictador (The great dictator, 1940), película crítica contra el nazismo alemán y, por extensión, contra todos los fascismos y dictaduras. Ambos títulos conforman dos de las obras maestras del genial director, lo que no evitó que ese mismo año se rompiese el matrimonio.
Durante ese tiempo actuó en otras películas importantes como Mujeres (The Women, 1939) de George Cukor junto a Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell y Joan Fontaine o en una comedia dirigida por Elliott Nugent junto al cómico Bob Hope, El gato y el canario (1939).
En la década de los 40 rodó la mayoría de sus películas, destacando entre ellas el musical Al fin solos (1940), dirigido por H.C. Potter y protagonizado por Fred Astaire y Burgess Meredith, con el que contrajo matrimonio poco después en la vida real pese a rechazar a su personaje en el film; El castillo maldito de David Butler (The Ghost Breakers, 1940) de nuevo con Bob Hope; Si no amaneciera" (1941) de Mitchell Leisen, junto a Charles Boyer y Olivia de Havilland en uno de los melodramas dorados de la década; Piratas del mar Caribe (1942) y Los inconquistables (1947) ambas de Cecil B. DeMille, la primera en compañía de John Wayne, Robert Preston y Susan Hayward, y la segunda junto a Gary Cooper; Sangre en Filipinas (So Proundy We Hail, 1943) de Mark Sandrich y por la que fue nominada a un Oscar a la mejor actriz de reparto, actuando junto a Veronika Lake; La bribona(1945) de Mitchell Leisen, melodrama de factura clásica en el que realizó una de sus mejores interpretaciones; Memorias de una doncella (The Diary of a Chambermaid, 1946) de Jean Renoir, que produjo junto a su marido de este momento, Burgess Meredith, sobre la novela de Octave Mirbeau y que permanece como una de las joyas de Renoir en su etapa norteamericana; Un marido ideal (1947) de Alexander Korda, unánimamente elogiada como la mejor versión de la obra teatral de Oscar Wilde del mismo nombre o Una mujer rebelde (1949) de Emilio Fernández, junto al llorado Pedro Armendariz en una historia situada en plena revolución mexicana.En los años 50 y 60 sorprendió por querer seguir en activo profesionalmente, en una época en que las actrices se retiraban al cumplir los 40-50 años de edad. De esta época datan sus apariciones en producciones televisivas varias y destaca su participación en "Los indiferentes" rodada en Italia en 1966 por Francesco Rossi, en la que compartía cartel con Rod Steiger y Shelley Winters.

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